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Cómo manejar las redes sociales sin que afecten tu vida familiar

La tecnología es maravillosa para muchas cosas sin embargo en últimos tiempos representa un obstáculo para la verdadera convivencia entre las personas.

Cada vez es más común observar personas que miran el celular mientras cenan, mientras están en una fiesta, mientras están en el cine, reuniones familiares y hasta conduciendo. Esto último a pesar de ser un gran peligro por los altos índices de accidentes que causa y estar penado por la ley de tránsito es una práctica común.

Las personas siguen trabajando, conversando y contestando mensajes mientras manejan sus automóviles, muchos de ellos con pequeños niños bajo su responsabilidad. 

La actividad en las redes sociales representa un elemento de desintegración familiar ya que la persona está más interesada en lo que sucede con sus amigos en el mundo virtual que de lo que está pasando con sus hijos, en su propia casa. Incluso podría postear que está cenando en compañía de la familia o con la pareja sin despegar la vista del aparato y estar atento a los likes y comentarios para seguir interactuando con sus amigos virtuales dejando de lado a quién está ahí físicamente.

Podría incluso hablar del gran amor que siente por ellos o lo unidos que están, pero esto no corresponde a la realidad porque la persona simplemente no puede despegar la mirada de la pantalla del celular. 

¿Qué es lo que está pasando?

Familias enteras pueden estar sentadas en la misma cena sin mirarse siquiera, cada quien en su respectivo teléfono. 

Este es un llamado no solo a la reflexión sino a llevar a cabo acciones de respeto para con la familia, los hijos, los amigos, ya sea que se esté en una reunión o que sean las horas en las que los hijos o la pareja requieren atención y contacto físico. Establecer horarios para todos los miembros de la familia, por ejemplo, la hora de la comida, los fines de semana mientras se está en un restaurante, en las reuniones importantes como las navidades, los cumpleaños. 

Es triste ver como muchas madres están más interesadas en sus chats que en lo que sus hijos les comentan, como ni siquiera les apoyan a sus tareas, o los miran cuando les hablan o les piden ayuda.  Lamentablemente si esta práctica es constante, en la familia se construyen muros y no puentes en la comunicación. Muchos padres aluden que están trabajando y simplemente no despegan sus ojos del celular. 

Comparten un techo, pero no se miran, casi no interactúan, los silencios se hacen largos y es más el mundo de fantasía en el que se vive que en el real. 

La pareja podría estar distanciándose, los hijos podrían estar adquiriendo una adicción y podrías no darte cuenta.  En resumen, mi sugerencia es que hagas acuerdos sobre los horarios, mirarse más, conversar más, equilibrado más tus tiempos.  El mundo real podría estar pasando de largo.

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