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¿Te relacionas o cargas?

No eres parte de los procesos internos, ni las huellas de abandono, ni las proyecciones de otras personas. Si ellos eligen ofenderse sin razón es su elección, no la tuya. Recuerda, cada quien está lidiando con algo y es comprensible, pero tú no tienes que ser el pararrayos de esa persona. Mantente al margen, mira objetivamente la situación, envía amor incondicional y mantén tu poder en ti. 

Las relaciones humanas son complicadas o las hacemos complicadas.

En cada uno de los vínculos que formamos sin darnos cuenta reflejamos, reafirmamos o cedemos parte de nuestro poder y personalidad. Esto significa que tratándose de relaciones sanas estas nos ayudarán a crecer, a formar lazos que incluso pueden perdurar años ya que se basan en el cariño, la honestidad y la confianza. Son relaciones de ganar-ganar. Pero en muchas ocasiones nos relacionamos de forma disfuncional en donde permitimos omisiones de respeto, abusos de confianza, ausencia total de solidaridad y correspondencia etc.

¿En qué radica que por una parte encontramos relaciones que nos alimentan y otras que nos drenan?

Como siempre invito a mis lectores, el viaje es hacia dentro de uno mismo. Nada sucede sin que tú lo pidas y nadie llega sin ser llamado. Esto, desde algún lugar del subconsciente. De manera que las relaciones que nos rodean de amor es porque simple y llanamente nos consideramos merecedores y las que nos lastiman es porque de algún modo están reproduciendo una serie de sucesos vividos en la primera infancia que están reflejando una huella de dolor, de abandono, etc.

Cuando nos hacemos cargo de los procesos personales de alguien más o nos sentimos responsables del bienestar de otro sin que esto sea mutuo o bien cargamos con responsabilidades que no son nuestras y caemos en los chantajes directos o indirectos de alguien más es porque algo requerimos sanar. Lo más fácil es culpar al otro, pero lo más constructivo sería preguntarte porque te sientes tan responsable de que otros estén bien aún que tú te restes, porque tratar de completar a otros aun haciéndote pedazos tu física o emocionalmente. 

Cuál es la necesidad oculta de “salvar” a otro, ¿por qué te encuentras tan desesperado por buscar la aceptación de otros, aunque te lastimen?

Si hablamos de congruencia lo primero sería estar bien tú, amarte tú, respetarte tú y tal como lo dije al principio de este texto, dejar a cada persona con su proceso y hacerte a un lado por tu propio bien.

¿Por qué entonces te afecta tanto?

Y si pasamos del por qué al para qué sabrás que por qué te victimiza, el para qué te responsabiliza. La invitación es a que te hagas cargo de ti y tus propios procesos antes de engancharte con conductas destructivas de otros. Autoestima, amor propio, poner límites, le podemos llamar de muchas maneras, lo importante es que tengas tan buena relación contigo mismo que sepas inmediatamente cuando alguien solo te utiliza o cuando alguien no te está tratando bien. 

Todas las relaciones, absolutamente todas pasan por ajustes es idílico pensar que todos se llevarán bien siempre, pero lo que sí puedo asegurarte es que quien te quiere pondrá una sonrisa en tus labios y no lágrimas en tus ojos, quien te quiere te ayudará a cargar, no te pondrá encima lo suyo y cuando no pueda te pedirá apoyo, pero siempre habrá de vuelta respeto y gratitud. Es así de claro.

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